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¿Qué es y por qué se corre la Tradicional Carrera de Burros en La Piedad?

hace 35 minutos
5 min de lectura

Cada 15 de septiembre al mediodía, el asfalto de la calle Hidalgo se transforma en una pista donde la velocidad, la terquedad asnal y la picardía mexicana se dan la mano antes del Grito de Independencia.


Foto: Stock VIDEA


En México el 15 de septiembre suele oler a pólvora, pozole y fiesta patria solemne. Sin embargo, en La Piedad, Michoacán, el festejo patrio arranca a mediodía entre relinchos, porras ensordecedoras, frenazos cómicos y una de las postales más insólitas del folclore nacional: la recién coronada Reina de las Fiestas Patrias inclinándose sobre el podio para plantarle un beso en la frente al burro más veloz del municipio.


Bautizado formalmente en el programa oficial como Tradicional Carrera de Burros, este evento suma más de cinco décadas de tradición ininterrumpida, congregando a miles de familias a lo largo del centro histórico para presenciar un espectáculo que mezcla deporte rústico, fiesta popular y sátira comunitaria.


¿Qué es y cómo se corre La Tradicional Carrera de Burros?


Foto: Stock VIDEA Drones


Lejos de ser una simple exhibición, se trata de una auténtica competencia por mangas eliminatorias. Montados a pelo o con aparejo ligero, jóvenes jinetes de diversas comunidades y barrios compiten en parejas o tercias para domar el carácter impredecible de sus monturas.


  • La pista: El circuito tradicional arranca en la intersección de la calle Hidalgo y Riva Palacio (a la altura del callejón Juan Escutia).

  • El reto: Una veloz recta de asfalto hasta la glorieta Aldama en el Boulevard Adolfo López Mateos, donde burros y jinetes deben ejecutar un retorno obligado para enfilarse a toda prisa rumbo a la meta, colocada justo frente al presídium de autoridades municipales.

  • El factor sorpresa: A diferencia de los caballos de carreras, un burro no negocia con la presión. No es raro ver al puntero clavarse de patas a dos metros de la meta, tomar rumbo hacia la banqueta para saludar a los asistentes o negarse a dar un paso hasta que el público corea su nombre entre carcajadas.


La jornada se complementa con otras pruebas entrañables como la vertiginosa Carrera de Meseros quienes sortean el asfalto sosteniendo charolas repletas de bebidas sin derramar una gota y la divertida Carrera de Botargas, armando un verdadero carnaval callejero antes del protocolo cívico nocturno.


¿Por qué se celebra en La Piedad? El origen detrás de las risas


Aunque hoy en día la carrera es sinónimo de comedia y algarabía, su nacimiento en la década de 1970 tuvo un profundo trasfondo social y comunitario:


  • Homenaje al compañero campesino: Durante décadas, el jumento fue el motor de las familias del campo piedadense en la cuenca del río Lerma, acarreando leña, agua y cosechas. La carrera nació como un espacio para reconocer y dignificar a este noble animal y a sus dueños.

  • Punto de encuentro campo-ciudad: La competencia sirvió como un puente de hermandad donde las comunidades rurales más alejadas como Tanque de Peña, Ticuítaco, Guanajuatillo o La Zapotera se median sanamente con los barrios urbanos como la emblemática Colonia Vasco de Quiroga, cuna del legendario jumento tetracampeón El Mojino.

  • Pausa popular a la solemnidad: Los organizadores de las Fiestas Patrias buscaban un festejo incluyente, donde cualquier habitante, sin importar su condición social, pudiera colocarse en la banqueta y sentirse parte viva del corazón de la ciudad.


¿Por qué la Reina tiene que besar al burro ganador?


Es el instante que toda la prensa y el público esperan. Terminada la final, el jinete vencedor sube con su burro al estrado y la Reina de las Fiestas Patrias, engalanada con su vestido de gala, banda tricolor y corona, debe acercarse al Burro y estamparle un beso frente a las cámaras y el clamor popular.


Foto: La Piedad Municipio


¿De dónde viene este curioso rito y qué significado guarda?


1. La inversión del orden carnavalesco


En la tradición de las fiestas populares mexicanas de raíz carnavalesca, las jerarquías se invierten por un día:


  • El símbolo de la máxima sofisticación, elegancia y protocolo oficial (la Reina de Belleza) rinde pleitesía al símbolo de la rusticidad, el campo y la vida sencilla (el burro de faena).

  • Al inclinarse ante el jumento, se rompe la rigidez de los actos oficiales y se unifica a la comunidad: en La Piedad, el verdadero rey de la fiesta ese mediodía camina en cuatro patas.


2. El primer compromiso cívico de la soberana


La reina es coronada pocos días antes del 15 de septiembre tras un certamen formal. Tradicionalmente, besar al Burro ganador se asume como su primera tarea oficial ante su gente. La reina demuestra así su cercanía, simpatía y sentido del humor, despojándose de poses solemnes para abrazar el folclore de su Ciudad.


3. La revancha del noble jumento


Históricamente, el refranero popular ha utilizado de forma injusta la figura del burro como sinónimo de torpeza o necedad. Este ritual le otorga una victoria poética: el animal más subestimado es tratado como un auténtico atleta de élite, desfilando ante el alcalde, el cabildo y recibiendo los mimos mientras la multitud ruge al grito de: ¡Beso, beso, beso!


Foto: Archivo Gobierno La Piedad


Ingenio nacional: Pasarela de modas y nombres de antología


El Rito no estaría completo sin el humor piedadense en los micrófonos y en la pista:


  • Bautizos con sátira política y pop: A lo largo de las ediciones han competido ejemplares con nombres tan memorables como El Donald Tromp, El Cuauhtémoc Blanco, El Guasón, El Chocomil o El Filemón.

  • El Concurso del Burro Caracterizado: Paralelo a la prueba de velocidad, se premia al jumento con el mejor disfraz. Los dueños sorprenden vistiendo a sus animales con trenzas tricolores, rebozos, faldas campesinas, gafas oscuras e incluso carteles jocosos que rezan: Soy la reina de las burras fiestas.

  • Crónica de barrio: Históricamente animada por conocidos comunicadores y cronistas locales entre ellos la recordada dinastía Medel, la narración en vivo desborda agilidad mental, retruécanos y sano albur mexicano que enciende las carcajadas del presídium y los espectadores.


Mucho más que show: Cuidado y apoyo a los animales del campo


Foto: Samuel Hidalgo


Pese al tono bufesco, el evento mantiene una causa solidaria con el sector campesino. Los premios otorgados por el gobierno municipal y comerciantes locales no solo contemplan bolsas en efectivo para los jockeys, sino también paquetes de beneficio directo para los animales: costales de alimento balanceado, pacas de forraje de primera calidad, complejos vitamínicos y revisiones veterinarias.


En tiempos donde las máquinas reemplazan a los animales de trabajo y las poblaciones de asnos disminuyen en el país, la Carrera de Burros de La Piedad se alza como una colorida trinchera de preservación cultural: un recordatorio de que la identidad mexicana se nutre de orgullo patrio, pero sobre todo de la entrañable nobleza de su gente y de sus tradiciones más vivas.

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