Abrir demasiado las piernas en el transporte podría ser considerado violencia contra las mujeres: México
Una conducta cotidiana en el transporte público llegó al Congreso y abrió un debate sobre los límites del espacio personal.

Viajar en transporte público implica compartir un espacio que muchas veces ya es reducido. El problema aparece cuando una persona ocupa parte del asiento de al lado, extiende las piernas o adopta una postura que obliga a otro pasajero a hacerse a un lado.
La diputada federal de Morena Alma Delia Navarrete Rivera presentó una iniciativa para que la llamada “expansión e invasión masculina en el transporte público”, conocida popularmente como manspreading, sea incluida dentro de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencias y obligar a las autoridades a adoptar medidas para prevenirla.
El manspreading podría ser reconocido como violencia contra las mujeres
La propuesta plantea incorporar la “expansión e invasión masculina en el transporte público” dentro de la modalidad de violencia en la comunidad. La conducta abarcaría la ocupación desproporcionada del espacio mediante la apertura excesiva de las piernas u otras posturas corporales cuando generen incomodidad, intimidación o limiten el uso del espacio público de las mujeres, de acuerdo con la iniciativa que fue compartida por el analista Juan Ortiz.
La diferencia es relevante porque la legislación federal ya reconoce la violencia en la comunidad. El artículo 16 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencias la define como actos individuales o colectivos que vulneran derechos fundamentales de las mujeres y favorecen su discriminación, marginación o exclusión en espacios públicos.

La ley también contempla desde 2024 el acoso sexual en espacios públicos como una modalidad específica y establece obligaciones para desarrollar políticas dirigidas a tener espacios y transportes públicos libres de violencia contra mujeres, adolescentes y niñas. La iniciativa buscaría ampliar este marco para reconocer expresamente la invasión del espacio físico.
La iniciativa no contempla multas ni penas de cárcel por estas conductas. En cambio, propone que las autoridades federales, estatales y municipales implementen señalamientos, campañas de información y otras medidas preventivas en el transporte público y espacios colectivos. Por ahora, se trata únicamente de una propuesta que deberá avanzar en el Congreso.
México no es el único país que busca poner freno al manspreading
Aunque el término manspreading se popularizó durante la última década, la discusión sobre el espacio que ocupan los pasajeros no es nueva. Ciudades como Madrid y Nueva York han recurrido a campañas y señalización para pedir a los usuarios que no invadan los asientos contiguos con las piernas o sus pertenencias.
En México, sin embargo, la iniciativa ha generado críticas entre usuarios en redes sociales. Parte de la molestia se concentra en considerar esta conducta como una forma de violencia contra las mujeres, mientras existen otras preocupaciones relacionadas con el transporte público, como la seguridad, el acoso sexual, la saturación de las unidades y las condiciones del servicio.

Además, en Ciudad de México ya existen medidas específicas para reducir situaciones de acoso y violencia. El Metro y otros sistemas de transporte cuentan con espacios exclusivos para mujeres y menores de edad.
La nueva propuesta buscaría visibilizar conductas normalizadas que pueden incomodar o limitar el espacio de las mujeres durante sus trayectos. Sin embargo, también plantea un desafío práctico: cómo identificar y prevenir estos comportamientos, especialmente en unidades saturadas, donde distinguir entre una invasión deliberada del espacio y la falta de lugar para moverse puede resultar complicado.







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