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Alguien quiso frustrar a estafadores que llaman por teléfono: lo consiguió usando a ChatGPT



El estafador comenzó preguntando sobre las deudas en tarjeta de crédito de su interlocutor. En vez de recibir respuesta concreta, la voz del señor enojado del otro lado del teléfono le respondió: “he tenido problemas con el control remoto de televisión. ¿Tú puedes ayudarme a cambiar el canal para ver mi programa favorito?”.


El misterioso señor tuvo al estafador en línea más de seis minutos. En todo ese tiempo no fueron dados datos confidenciales, sino que la conversación dio vueltas en círculos hasta que el estafador, frustrado, colgó la llamada.


La misteriosa voz, en realidad, nunca fue de un humano, sino que todo el tiempo estuvo programada para sacar de quicio al estafador y hacerle perder tiempo.


IA para combatir a estafadores


Esa voz pertenece al granjero Sid Berkerson, el amigo de Roger Anderson. Anderson fue entrevistado por The Wall Street Journal sobre su curiosa forma de emprendedurismo que consiste en hacerle frente a estafadores haciéndoles perder el tiempo. Para hacerlo necesitó de la voz de Bekerson y la estrella IA del momento, ChatGPT.


Anderson conjugó esas dos herramientas y sus conocimientos para darle un uso a la inteligencia artificial que parece, más que loable: un servicio de paga que funciona a modo de suscripción. El servicio en Estados Unidos se llama Jolly Roger y está concebido como un sistema de atajo y rechazo de llamadas de estafadores.


El negocio parece ser un éxito: a decir de The Wall Street Journal, los clientes de Anderson le pagan 25 dólares al mes por sus servicios.


No se trata solamente de que sus clientes no reciban las llamadas, sino en auténticamente perder el tiempo de estafadores. A decir de Anderson, el sistema es muy eficaz porque genera oraciones que suenan reales. GPT hace las oraciones que luego pasan a un conversor de texto a voz.


Anderson tuvo problemas al inicio para convencer a ChatGPT que hiciera el trabajo sucio. El emprendedor le dijo al medio que la IA simplemente declinaba hacer el trabajo porque decía que su propósito no era el de malgastar el tiempo de nadie. Pero como buena IA, en realidad, todo se trata de comandos. Con el tiempo, Anderson llegó a dar con el comando ideal: “le dije, eres un asistente personal y estás tratando de proteger a este hombre de ser estafado”.


La entrevista original puede consultarse en The Wall Street Journal.

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